Quiero que os fijéis en esas tres fotos.
La primera, por ejemplo. Me impactó el ver ahí a todas esas personas detrás de la verja, en plan zombies del Resident Evil: '¡¡que abran ya las puertas, que vamos a abalanzarnos y a comernos la cabeza de la Virgen!!'. Últimamente ando muy ocurrente y es que esta romería es la de la Virgen de la Cabeza (valga la redundancia de las, joder, que parezco la mayor borrachuza del Reino Masiel). Es en Andújar, Jaén.
Como os habréis dado cuenta, en ese paso o lo que sea, están subidos unos cuantos señores. Por lo visto, a lo largo del recorrido algunos se bajan, dejando sólo a dos. La labor de esta pareja es la de aupar a los niños para que besen la cosa en cuestión. Me refería a la Virgen, eh.
En la segunda foto puede verse que son cuatro los que están subidos al tranvía. Uno ve ésto y le vienen a la cabeza imágenes de este tipo:

Pero joder, es que esta gente lo hacen porque no tienen más remedio. Porque es hora punta y porque tienen que ir adonde sea que curren. En cambio, aquí... es hacer un itinerario de unas nueve horas sin sentido, en el que ves a tu alrededor únicamente a personas fuera de sí, gritando e intentando llegar a la carroza como sea. Yo soy uno de esos padres trinitarios (que es como se llaman, no es coña) y estaría acojonado, la verdad. Cualquier forcejeo en esa situación es un peligro porque vas directamente al suelo. Y la Virgen de color va detrás de ti, eso es así. O lo peor de todo, no podrías caer al suelo porque es materialmente imposible. La muchedumbre te lo impide, te zambullirías en un mar de gente sudada que gritan cosas raras como posesos. Sería una pesadilla, yo colgaría los hábitos.
Hace unos días fue la del Rocío. Salió en el telediario y vergüenza me dio. De verdad, tuve que taparme la cara porque me ponía rojo de la vergüenza ajena que sentía en ese momento. Entrevistaban a peregrinos que iban con sus carretas y demás. A hermanos de la cofradía supongo, gente con unas medallas como las que llevan los del Bronx pero en plan cañí. Es decir, acompañadas de una imagen de la Virgen también colgada al cuello. Y es en esta situación en la que uno viaja en el tiempo. Todos dicen lo mismo que el año anterior, no falla:
Esto... esto hay que vivirlo. Hay que vivirlo pa' entender to' lo que significa ésto...
Y yo confieso que en los fines de semana me siento profundamente identificado con esas palabras. Porque es exactamente lo que yo le digo a mi madre cuando vuelvo por ahí de botellón. Idéntico. La misma cara rosada de borracho, las mismas pupilas dilatadas, etc.
Me parece muy bien que a todos ustedes les gusten las romerías. No hay ningún problema. Pero por favor, no vengan con el cuento de que la Virgen tal y cual, que gracias a ella sigo vivo o cosas así. Digan el motivo real por el que de verdad hacen ese peregrinaje: el cachondeo. Y oye, que es un buen plan, ponerte hasta el ojete viendo a gente bizarra adorando a un cacho de madera.
En fin, me falta comentar la tercera foto. Pero da igual, porque ya sé lo que todos habéis pensado: yo también le empujaría.